Bienvenidos a la Revista EntreNos
La Revista EntreNos surge como una respuesta a las inquietudes que el joven tiene en el mundo actual de contar con una publicación tanto de calidad profesional como intelectual, basada en una lectura amena y atrayente.
Las revistas publicadas en la actualidad persiguen, en su mayoría intereses económicos por lo cual no les importa publicar temas o imágenes que no apoyan el desarrollo intelectual, mucho menos el espiritual, de una forma atractiva.
¿Somos un sexo? ¿Tenemos un sexo?
Desde Aristóteles hasta los psiquiatras de nuestro tiempo , se ha cuestionado generación tras generación acerca de la incógnita de que, si nacemos buenos o malos, si el ambiente social es capaz de modelarnos, si nuestras decisiones y por lo tanto nuestro comportamiento depende de nosotros o de los demás, ante esta preocupación surge otra pregunta: ¿Tenemos un sexo o somos un sexo?
El verbo “tener” posee la connotación de poseer o ser dueño de algo que no ha sido suyo, de un acto de adquirir, en cambio el verbo “ser” denota posesión inherente, innata, o como lo define el diccionario “cualidad intrínseca o natural”.
Por tanto, entre tener un sexo o ser un sexo, hay una importante diferencia, porque de manera categórica nacemos sexuados, no elegimos al momento de la fecundación que seremos, ya “llegamos” al mundo con una definición a través de nuestros caracteres sexuales, y eso no lo discuten nuestros padres con el médico o con quien colabora con los trabajos de parto, ya nacimos hombres o mujeres, o dicho en términos de género: masculino o femenino.
Ser masculinos o femeninos, no es una conquista, es una posesión natural, por la cual debemos agradecer al Creador, decir: soy satisfactoriamente mujer o soy felizmente hombre, es un acto de gratitud hacía quien decidió definir nuestro sexo.
Como sabemos Dios es todo sabiduría, Dios es sumamente prudente, no cometería un equívoco o error al definir nuestro sexo , es totalmente inaceptable pensar que el Creador de un universo tan extenso y perfecto, que quien creó la anatomía simétrica del cuerpo, que quien colocó dimensiones microscópicas en todo lo que existe, haya errado al elegir que sexo tendría cada ser humano, o que echando una moneda al aire definiría nuestro sexo.
Cada ser humano creado está hecho con la misma aguda percepción con que Dios crea la fina estructura de las flores, con la complejidad óptica de un ADN, cada ser humano ha sido puesto en el microscópico divino para detallarlo y en el “zoom” de una mirada hacía el futuro donde Dios contempla un destino lleno de felicidad para el hombre y para la mujer que se identifica plenamente con el sexo que Dios le asigno al nacer.
Amigo lector, la sabiduría de Dios es irreprensible, dale un voto de confianza a tu Creador, Él sabe que serás feliz con el sexo que te define, no se podría equivocar contigo cuando eres lo más valioso que existe ante sus ojos. En su infinita sabiduría Dios espera que identifiques las bondades de tu sexo, de tu sexualidad y que seas enorme e inmensamente feliz sabiendo que eres único e irrepetible, por tu originalidad no cambies de identidad sexual, por tu singularidad continua en la línea de tu género congénito, o como dijera la motivadora Virginia Satir: “En todo el mundo no hay nadie como yo… yo soy yo y estoy bien”, eres verdaderamente único o única, no lo crees?